Cartas desde el Santísimo
Lo que mi corazón siente que Él me dice en el silencio, te lo escribo a ti.
Cada semana me siento frente al Santísimo con un cuaderno. Cada semana te mando una de esas páginas, con lo que viví ese día y una pregunta para tu corazón.
Tu primera carta llega hoy: el poema que escribí el 28 de enero, el día de mi cumpleaños, frente al Santísimo.
“No se preocupen por el mañana. Acaso los pajaritos se preocupan porque van a comer… El Señor su Dios ya sabe lo que ustedes necesitan.”
Yo fui exactamente esa persona: adicta a Instagram, mirando casas perfectas y vidas perfectas. Hasta que entendí que era una trampa.
Tati
Lo que llega a tu correo
Una carta corta, cada semana, para leer con calma.
Un escrito del Santísimo
Tal como lo recibí en oración, con la fecha y el contexto de ese día. Sin adornos.
Cómo lo vivo hoy
Cómo esa palabra aterriza en mi trabajo, mi matrimonio, la maternidad y el teléfono en la mano.
Una pregunta para ti
Para llevar a tu propia oración. Si me respondes el correo, yo leo cada respuesta.
Así se ve una carta
“Así te cuido yo”
4 de marzo — la señora de la capilla
Ese día fui al Santísimo como cualquier otro día. Me senté en silencio, oré y le pedí a Dios una sola cosa: que no me abandonara nunca. Que necesitaba saber que estaba siempre conmigo.
Estaba a punto de irme cuando entró una señora de edad avanzada. Se sentó en silencio. Y yo sentí, en lo más adentro de mí, una voz que decía:
“Ayuda a esa señora.”
Pensé que era mi propio pensamiento. Me fui. Me senté en el carro. Y entonces llegó algo más urgente, más claro. Me bajé, entré a la capilla y me senté a su lado. La señora estaba profundamente dormida, con una paz en el rostro que me detuvo el corazón.
“Espera. Cuídale el sueño.”
Nunca nadie me había pedido algo tan simple y tan profundo al mismo tiempo…
El final de esta historia es la carta de tu segunda semana.
Recibirla en mi correoQuién te escribe
Soy Tati. Viví veinte años lejos de Dios.
No soy teóloga ni monja. Soy una mujer colombiana que buscó llenar el vacío en la ley de atracción, el yoga, las afirmaciones y los libros de autoayuda, y seguía sintiéndose sola por dentro.
Una madrugada, a las tres, Él me habló. Volví a la Iglesia, me confesé después de veinte años y empecé a visitar el Santísimo casi a diario. Lo que escribo ahí es lo que comparto en estas cartas.
Con amor, Tati
El libro, carta por carta
Estas cartas son el borrador de Conversaciones con Dios.
Cada escrito que te llega es una página del libro que siento que Él me inspira a escribir. Tú lo lees primero, mientras se escribe, y tus respuestas me ayudan a decidir qué entra.
Cuando esté listo para Amazon, las suscriptoras se enteran antes que nadie.
- Cap. 1Mi primer encuentro con DiosEscrito
- Cap. 2Poemas enviados desde el cieloEscrito
- Cap. 3Vivir acorde a las enseñanzas de JesúsEscrito
- Cap. 4Cómo encontrar a Cristo si te sientes perdidoEscrito
- Cap. 5El New Age y la presión socialEscrito
- Cap. 6DiosidenciasEn las cartas
— 4 de marzo, en el carro —
“Así te cuido yo, aunque no me puedas ver ni sentir.”
Si algo en ti está buscando, déjame escribirte. Una carta a la semana, desde el silencio de la capilla hasta tu correo.
Gratis. Sin spam. Te das de baja cuando quieras.
Caminando en Cristo
